domingo, 20 de agosto de 2017

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 20 DE AGOSTO


Los cinco minutos de María
Agosto 20



La palabra que mejor compendia la vida de la Santísima Virgen María es ‘Madre’, pues ella lo es doblemente: Madre de Jesús y Madre espiritual de todos los hombres.

Jesús, su primogénito, fue engendrado con amor, pero… ¡cuánto tuvo que padecer para dar la vida sobrenatural a los hombres!
Elegida por Dios para hacer renacer a los hombres a la vida divina, María debió padecer dolores proporcionados a tan sublime maternidad. Pensemos que también ella sufrió para darnos la vida de Dios.

Virgen María, bendita seas por todos los siglos por habernos dado a Jesús. Que los cristianos no midamos dolores para comunicar al mundo la Salvación.


* P. Alfonso Milagro

VIVO EN UNA ESTRELLA

Vivo en una estrella



Cuando oras por tus queridos difuntos, te encuentras con ellos en una misteriosa comunión de fe, esperanza y amor. Ellos han transpuesto ya la frontera del tiempo y entrado en el ámbito de la eternidad, propio de Dios. Siempre que haces oración por ellos, los encuentras dentro del dulce abrazo con que Dios estrecha a los que lo aman.

Vivo en una estrella radiante de luz, no lloren mi ausencia estoy con Jesús. Cuando llegué al cielo, cuando vi su faz, mi alma dichosa se colmó de paz. El Dios de los cielos sanó toda herida, me tendió su mano y encontré la vida. Un coro de ángeles y... la Virgen María me vino a encontrar. ¿Qué más quieren hijos? ¡Dejen de llorar! ya desde mi estrella los puedo mirar. Denme una sonrisa para descansar; piensen que los amo, búsquenme en la flor, en la nueva brisa, ¡en lo que es amor! Que estoy presente como lo está el sol, yo sigo latiendo en su corazón...

Si por la fe estás abierto al sentido cristiano de la muerte, no te dejes abatir por la amargura ante una pérdida dolorosa. Tu sensibilidad puede quedar destrozada. Pero, en la zona más secreta del alma, vives una experiencia de paz, esperanza y gozo, porque estás seguro que tus muertos viven ya una existencia trascendente.




* Enviado por el P. Natalio

PAPA FRANCISCO INVITA A SEGUIR ESTE EJEMPLO DE FE INQUEBRANTABLE EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES


Papa Francisco invita a seguir este ejemplo de fe inquebrantable en los momentos difíciles
Foto: L'Osservatore Romano





VATICANO, 20 Ago. 17 / 06:02 am (ACI).- En sus palabras previas al rezo del Ángelus dominical, el Papa Francisco invitó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro a que en los momentos difíciles sigan el ejemplo de la mujer cananea de la que habla el Evangelio, que no se cansó de pedir a Jesús por la sanación de su hija.

El Santo Padre centró su reflexión en el Evangelio de este domingo que “nos presenta un singular ejemplo de fe en el encuentro de Jesús con una mujer cananea, un extranjera en relación a los judíos”.

“La escena tiene lugar mientras Él está en camino hacia las ciudades de Tiro y Sidón, en el noroeste de Galilea: es allí donde la mujer implora a Jesús que sane a su hija, dice el Evangelio, que ‘sufre terriblemente por estar endemoniada’. El Señor, en un primer momento, parece no escuchar este grito de dolor, tanto, hasta el punto de suscitar la intervención de los discípulos que interceden por ella”. “La aparente distancia de Jesús no desanima a esta madre, que insiste en su invocación”, expresó.

Francisco afirmó que “la fuerza interior de esta mujer, que permite superar cada obstáculo, va buscada en su amor maternal y en la confianza en que Jesús puede atender su pedido. Y esto me hace pensar en la fuerza de las mujeres. Con su fortaleza son capaces de obtener cosas grandes, ¡hemos conocido muchas! Podemos decir que es el amor que mueve la fe y la fe, por su parte, se convierte en el premio del amor”.

“El amor intenso hacia su hija le induce a gritar: ‘¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí!’. Y la fe perseverante en Jesús permite que no se desanime, ni siquiera ante su rechazo inicial; así ‘la mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: ¡Señor, ayúdame!’”.

El Papa señaló que “al final, ante tanta perseverancia, Jesús se queda admirado, casi asombrado, por la fe de una mujer pagana. Por lo tanto, Él acepta diciendo: ‘¡Mujer, qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que quieres’. Y desde ese mismo momento quedó sana su hija”.

“Esta humilde mujer –aseguró el Santo Padre– es indicada por Jesús como un ejemplo de fe inquebrantable. Su insistencia en el invocar la intervención de Cristo es para nosotros un estímulo a no desanimarnos, a no desesperarnos cuando somos oprimidos por las duras pruebas de la vida”.

El Pontífice indicó que “el Señor no se gira hacia otra parte ante nuestras necesidades, y, si a veces parece insensible a los pedidos de ayuda, es para poner a la prueba y fortalecer nuestra fe. Nosotros debemos seguir gritando como esta mujer: ‘¡Señor, ayúdame! ¡Señor, ayúdame!’ Así, con perseverancia y valentía. Es éste el coraje que se necesita en la oración”.

En ese sentido, dijo que “este episodio evangélico nos ayuda a entender que todos necesitamos crecer en la fe y fortalecer nuestra confianza en Jesús. Él puede ayudarnos a encontrar la vía cuando hemos perdido la brújula de nuestro camino; cuando el camino no parece más plano, sino duro y difícil; cuando es agotador ser fiel a nuestros compromisos”.

“Es importante alimentar día a día nuestra fe, con la escucha atenta de la Palabra de Dios, con la celebración de los Sacramentos, con la oración personal como ‘grito’ hacia Él, "¡Señor, ayúdame!’ y con actitudes concretas de caridad hacia el prójimo”, señaló.

Francisco invitó a los fieles a confiar “en el Espíritu Santo para que él nos ayude a perseverar en la fe. El Espíritu infunde audacia en los corazones de los creyentes; da a nuestra vida y a nuestro testimonio cristiano la fuerza de la convicción y de la persuasión; nos anima a vencer la incredulidad hacia Dios y la indiferencia hacia nuestros hermanos”.

“Que la Virgen María nos haga cada vez más conscientes de nuestra necesidad del Señor y de su Espíritu; nos obtenga una fe fuerte, llena de amor, y un amor que sepa hacerse súplica, súplica valiente a Dios”, concluyó.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY DOMINGO 20 DE AGOSTO 2017


Domingo 20º del Tiempo Ordinario – Ciclo A
Domingo 20 de Agosto de 2017

“Tú me salvas“





Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (56,1.6-7):

Así dice el Señor: «Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.»

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 66,2-3.5.6.8

R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,13-15.29-32):

Os digo a vosotros, los gentiles: Mientras sea vuestro apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos. Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida? Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos.

Palabra de Dios

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Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15,21-28:

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor

JESÚS ES DE TODOS, EL EVANGELIO COMENTADO DE HOY DOMINGO 20 AGOSTO 2017


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 15,21-28

JESÚS ES DE TODOS

Una mujer pagana toma la iniciativa de acudir a Jesús, aunque no pertenece al pueblo judío. Es una madre angustiada que vive sufriendo con una hija «maltratada por un demonio». Sale al encuentro de Jesús dando gritos: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David».

La primera reacción de Jesús es inesperada. Ni siquiera se detiene para escucharla. Todavía no ha llegado la hora de llevar la Buena Noticia de Dios a los paganos. Como la mujer insiste, Jesús justifica su actuación: «Dios me ha enviado solo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».

La mujer no se echa atrás. Superará todas las dificultades y resistencias. En un gesto audaz se postra ante Jesús, detiene su marcha y, de rodillas, con un corazón humilde, pero firme, le dirige un solo grito: «Señor, socórreme».

La respuesta de Jesús es insólita. Aunque en esa época los judíos llamaban con toda naturalidad «perros» a los paganos, sus palabras resultan ofensivas a nuestros oídos: «No está bien echar a los perrillos el pan de los hijos». Retomando su imagen de manera inteligente, la mujer se atreve desde el suelo a corregir a Jesús: «Eso es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de los amos».

Su fe es admirable. Seguro que en la mesa del Padre se pueden alimentar todos: los hijos de Israel y también los «perros» paganos. Jesús parece pensar solo en las «ovejas perdidas» de Israel, pero también ella es una «oveja perdida». El Enviado de Dios no puede ser solo de los judíos. Ha de ser de todos y para todos.

Jesús se rinde ante la fe de la mujer. Su respuesta nos revela su humildad y su grandeza: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!, que se cumpla como deseas». Esta mujer está descubriendo a Jesús que la misericordia de Dios no excluye a nadie. El Padre bueno está por encima de las barreras étnicas y religiosas que trazamos los humanos.

Jesús reconoce a la mujer como creyente, aunque vive en una religión pagana. Incluso encuentra en ella una «fe grande», no la fe pequeña de sus discípulos, a los que recrimina más de una vez como «hombres de poca fe». Cualquier ser humano puede acudir a Jesús con confianza. Él sabe reconocer su fe, aunque viva fuera de la Iglesia. Todos podrán encontrar en él un Amigo y un Maestro de vida.

Los cristianos hemos de alegrarnos de que Jesús siga atrayendo hoy a tantas personas que viven fuera de la Iglesia. Jesús es más grande que todas nuestras instituciones. Él sigue haciendo mucho bien, incluso a aquellos que se han alejado de nuestras comunidades cristianas.

FELIZ DOMINGO!!!





sábado, 19 de agosto de 2017

EL ABAD GENEROSO


El abad generoso


En un monasterio había un abad generoso. Jamás negaba hospitalidad a un mendigo, y daba en abundancia. Pero sucedía que cuanto más daba, más prosperaba el monasterio. Al morir, fue reemplazado por un abad mezquino. Un día, llegó un anciano que pidió alojarse. Recordaba que una vez le habían dado hospedaje. El abad se lo negó, pues ya no podían darse ese lujo.

—Nuestra abadía no puede albergar a nadie, como cuando éramos prósperos. Ya nadie hace ofrendas. —No me sorprende –dijo el anciano–  creo que se debe a que echaron a dos hermanos del monasterio. —Jamás hemos hecho eso –dijo serio el abad, —Sí, lo hicieron –replicó el anciano– eran gemelos: uno se llamaba “Dad” y el otro “Se os dará”. Como echaron a “Dad, “Se os dará” resolvió irse también.

El egoísmo atrofia al hombre, que sólo en la donación generosa a los demás, encuentra su madurez y plenitud. Si te preocupas demasiado por ti mismo y tu propio entorno, si vives para acumular dinero y comodidades, no te quedará tiempo para los demás. Si no vives para los demás, la vida carecerá de sentido para ti, porque la vida sin amor no vale nada.



* Enviado por el P. Natalio

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 19 DE AGOSTO


Los cinco minutos de María
Agosto 19




Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor te ha escogido para darnos su amor.

Dios te salve María, de tu carne ha nacido la Palabra del Padre, ha nacido el Señor.

Dios te salve María, Santa Madre de Dios, eres madre del Pueblo que en Jesús floreció.

Dios te salve María, nuestros labios te invocan, nuestros ojos esperan que los llene la luz.

Virgen en quien Dios pensó desde toda la eternidad, desde la aurora de todos los tiempos, ayúdame a vivir según la Palabra del Padre.



* P. Alfonso Milagro

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY SÁBADO 19 DE AGOSTO DEL 2017


Decimonovena Semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
Sábado 19 de agosto 2017


“ Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí ”



Primera lectura
Lectura del libro de Josué 24,14-29:

En aquellos días, Josué continuo hablando al pueblo: «Pues bien, temed al Señor, servidle con toda sinceridad; quitad de en medio los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto; y servid al Señor. Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros padres al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; yo y mi casa serviremos al Señor.»

El pueblo respondió: «¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y entre todos los pueblos por donde cruzamos. El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!»

Josué dijo al pueblo: «No podréis servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No perdonará vuestros delitos ni vuestros pecados. Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá contra vosotros y, después de haberos tratado bien, os maltratará y os aniquilará.»

El pueblo respondió: «¡No! Serviremos al Señor.»
Josué insistió: «Sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor.»
Respondieron: «¡Somos testigos!»
Josué contestó: «Pues bien, quitad de en medio los dioses extranjeros que conserváis, y poneos de parte del Señor, Dios de Israel.»
El pueblo respondió: «Serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos.»
Aquel día, Josué selló el pacto con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, cogió una gran piedra y la erigió allí, bajo la encina del santuario del Señor, y dijo a todo el pueblo: «Mirad esta piedra, que será testigo contra vosotros, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra vosotros, para que no podáis renegar de vuestro Dios.» Luego despidió al pueblo, cada cual a su heredad.
Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.

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Salmo
Sal 15,1-2a.5.7-8.11 R/. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,13-15

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí.

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Reflexión del Evangelio de hoy

Quitad de en medio los dioses que conserváis
El relato nos sitúa casi en los orígenes del pueblo de Dios. Su travesía del Éxodo, desde Egipto hacia la tierra prometida les ha puesto en contacto con otros muchos pueblos. Han conocido muchos dioses. Y la narración presupone que también los han aceptado y adorado como tales. Nada de extraordinario en esa asimilación de las culturas con las que convivimos…

Pero se diría que la situación se convierte en tan confusa que Josué se siente obligado a plantearles de manera firme y clara la necesidad de decidir “a qué Dios quieren servir”.

Dos matices que me parece advertir en la lectura, en el conjunto de un lenguaje que no es precisamente el que ahora utilizaríamos:

Josué no se impone al pueblo. Les remite a su propia elección, al ejercicio de su responsabilidad para decidir. Él sabe lo que va a hacer, pero del mismo modo, a ellos les toca elegir “con qué Dios se quieren quedar”

Una vez enfrentados a la necesidad de dar una respuesta personal comprobamos que Josué no se lo pone nada fácil. Seguir al Señor es una decisión que tiene inevitables consecuencias en la vida. No precisamente en forma de venganza y castigos como pudiera hacer pensar el lenguaje de la lectura, sino en forma de compromiso vital que supone el abandono sin condiciones de los demás dioses a los que damos culto.

Y la pregunta se presenta inevitable ante nosotros: ¿cuántos diosecillos ocupan mi vida, influyen en mis decisiones, condicionan mi entrega… disfrazados con los mejores y más lógicos argumentos que pueden ofrecerse en nuestras culturas?

Ojalá podamos ir haciendo el camino para poder decir con el salmista: “El Señor es el lote de mi heredad”.

De los que son como los niños es el reino de los cielos
Los dos versículos que escuchamos en el evangelio que hoy se proclama se prestan a muchas interpretaciones.

Los niños de los que el evangelio nos habla tienen muy poco que ver con lo que los niños significan en muchas de nuestras culturas. Sin necesidad de ser especialistas en Biblia nos damos cuenta que los mismo relatos evangélicos dejan traslucir la idea de que los niños no contaban nada en el mundo judío de la época de Jesús. A los discípulos les resulta hasta molesto que la gente pretenda que los niños se puedan acercar a Jesús.

Pero Jesús, como tantas veces, les contradice y les desconcierta. ¡Ahora resulta que el reino de los cielos va a ser para los que son como los niños! Un quebradero de cabeza más… porque no nos gusta ser como los niños, porque pretendemos crecer y ser adultos, porque entendemos que es necesario madurar como personas y dejarnos de infantilismos… Y seguro que todo ello está bien.

Quizá nos estemos jugando la posibilidad de formar parte de aquellos que van a poseer el reino en la actitud con la que vivamos ese proceso de crecimiento. Una actitud que los niños no necesitan cultivar porque forma parte de su realidad existencial: el niño no puede “llegar a ser” por sí mismo, está por definición en manos de los demás, necesita recibirlo todo para vivir.

Tal vez nuestras suficiencias, nuestras pretensiones de alcanzar a Dios, de responderle desde nuestras propias posibilidades, de “merecer”… nos llevan a olvidar la experiencia primaria y fundante de todo ser humano: todo es recibido. Desde ella sí podemos embarcarnos, en libertad y confianza, en el viaje que conduce al Reino.


Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo 

BUENOS DÍAS!!!





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